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Talabartería: Arte que difunde nuestra cultura en cuero

Alberto Garibay es uno de los pocos artesanos que sigue difundiendo el legado cultural de la talabartería, buscando revalorar esta tradición.

Redacción:
Fiorela Ventura

28 de diciembre de 2020

Algunas familias a lo largo del tiempo transmiten su arte a las nuevas generaciones. Sin embargo, algunas de ellas se ven obligadas a desaparecer debido a varios factores. Actualmente, la talabartería, arte que trabaja diversos artículos en cuero, poco a poco se ve olvidado porque son pocas las personas que continúan difundiéndolo.

El artesano ayacuchano Alberto Garibay Cancho desde su natal Huamanga, a los doce años, aprendió el arte de la talabartería por parte de sus padres. Ahora con su emprendimiento, Talabartería Garibay, es uno de los pocos que sigue esta tradición. «Yo vengo de una familia de talabarteros, es una herencia cultural», manifiesta.

«En un principio realizaba calzados, paralelo a eso empecé hacer llaveros, monederos y algunas cosas de talabartería. Nosotros emprendemos este trabajo para mantener la tradición cultural», añade.

Al no ser tan reconocido este arte se vuelve más difícil seguir manteniéndose en el tiempo. Ayacucho, al ser la cuna de los artesanos, antes contaba con una zona de muchos curtidores y materiales necesarios para realizar este oficio. Con el paso de los años esto fue desapareciendo. Ahora los materiales, como los metales y la materia prima que es el cuero, solo lo pueden obtener en Lima.

En este arte se difunde las tradiciones culturales, Garibay muestra en sus piezas la flora y la fauna. «Realizamos lo que tenemos en los andes, como la alpaca, las llamas, que son parte de la idiosincrasia del pueblo andino, y siempre está presente en nuestro trabajo», indica.

Con la pandemia todo se vuelve más complicado, sobre todo para un arte que se disputa por seguir vigente en el tiempo. Tras la suspensión de las ferias anuales, los artesanos no cuentan con muchas ventanas para mostrar sus creaciones. Para Garibay sus canales de difusión son las redes sociales y, a través de ellos, busca seguir adaptándose a los trabajos personalizados que requiera su público.

«Tenemos ventas porque publicamos nuestros productos en Facebook e Instagram y porque tenemos una tiendita virtual en Rurak Maki. De alguna manera el peruano todavía colabora con el artesano, tiene ese sentimiento de ayuda», señala.

Nadie quiere que el arte desaparezca, pero para ello debemos empezar a tomar un poco más de interés en lo nuestro y apoyar a los artesanos que siguen luchando por mantener vivas nuestras tradiciones.

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